Que hizo que te fueras de mi lado
Encontré ésta historia en una página que estoy rehaciendo, es profundamente triste, muy triste.
Me voy a México me dijo, mientras yo pisaba en el parque la colilla de mi penúltimo cigarrillo. En ese momento pasaron por mi cabeza infinidades de pensamientos, recuerdos, buenos, malos, para tal caso era lo mismo, ella volvería de estados unidos y tomaría un avión hacia México en menos de dos semanas.
Colgué el teléfono y todavía no podía digerir la idea de vivir sin ella, pensándolo bien, esa idea era soportable, lo que realmente apretaba mis puños era haberla esperado 5 meses incondicionalmente.
Las cartas ya estaban jugadas, ella estaba destinada a viajar por el mundo, y yo estaba obligado a recordarla por el resto de mi vida.
Me senté, crucé mis piernas y encendí el ultimo cigarrillo de la cajetilla, el de la suerte, el que muchas personas dan vuelta esperando que al prenderlo se suceda algún acto mágico o algo por el estilo. Por mi parte creo que no pasaba más allá de una simple costumbre, de dar vueltas el segundo cigarrillo de la derecha para sacar después, el segundo de la izquierda y así sentir que el ritual estaba completo.
Sentado al lado del teléfono, pensaba en que quizá volvería a llamar y me diría que se acababa de arrepentir y que me extrañaba demasiado. Pero no, la idea rozaba lo estúpido y las posibilidades de que eso suceda eran remotas.
Tome mi abrigo y salí a caminar con la esperanza de que un trago en algún bar de haga olvidar esta situación.
Entre en el primer lugar que encontré abierto a esa hora, era un bar casi deshabitado, si no fuera por ese hombre que se encontraba barriendo uno de los rincones. Me senté, y levante la mano esperando que venga para tomar mi pedido, el hombre hizo un gesto afirmativo y miro hacia la derecha rumoreando algunas palabras que me eran imposibles de escuchar.
La mesa estaba maltratada por el tiempo y la sillas eran hamacas en un constante sonido, las paredes descascaradas por la humedad y algunos neones que solo hacían un pequeño destello de luz. Me llamo la atención un cuadro de una magnitud importante que se disponía en el fondo de aquel lugar, decia algo así como “el bar es la pequeña cuna donde los sueños nunca se harán realidad, solo la realidad se hará un sueño”.
Esa frase quedo latiendo en mis pensamientos
Me voy a México me dijo, mientras yo pisaba en el parque la colilla de mi penúltimo cigarrillo. En ese momento pasaron por mi cabeza infinidades de pensamientos, recuerdos, buenos, malos, para tal caso era lo mismo, ella volvería de estados unidos y tomaría un avión hacia México en menos de dos semanas.
Colgué el teléfono y todavía no podía digerir la idea de vivir sin ella, pensándolo bien, esa idea era soportable, lo que realmente apretaba mis puños era haberla esperado 5 meses incondicionalmente.
Las cartas ya estaban jugadas, ella estaba destinada a viajar por el mundo, y yo estaba obligado a recordarla por el resto de mi vida.
Me senté, crucé mis piernas y encendí el ultimo cigarrillo de la cajetilla, el de la suerte, el que muchas personas dan vuelta esperando que al prenderlo se suceda algún acto mágico o algo por el estilo. Por mi parte creo que no pasaba más allá de una simple costumbre, de dar vueltas el segundo cigarrillo de la derecha para sacar después, el segundo de la izquierda y así sentir que el ritual estaba completo.
Sentado al lado del teléfono, pensaba en que quizá volvería a llamar y me diría que se acababa de arrepentir y que me extrañaba demasiado. Pero no, la idea rozaba lo estúpido y las posibilidades de que eso suceda eran remotas.
Tome mi abrigo y salí a caminar con la esperanza de que un trago en algún bar de haga olvidar esta situación.
Entre en el primer lugar que encontré abierto a esa hora, era un bar casi deshabitado, si no fuera por ese hombre que se encontraba barriendo uno de los rincones. Me senté, y levante la mano esperando que venga para tomar mi pedido, el hombre hizo un gesto afirmativo y miro hacia la derecha rumoreando algunas palabras que me eran imposibles de escuchar.
La mesa estaba maltratada por el tiempo y la sillas eran hamacas en un constante sonido, las paredes descascaradas por la humedad y algunos neones que solo hacían un pequeño destello de luz. Me llamo la atención un cuadro de una magnitud importante que se disponía en el fondo de aquel lugar, decia algo así como “el bar es la pequeña cuna donde los sueños nunca se harán realidad, solo la realidad se hará un sueño”.
Esa frase quedo latiendo en mis pensamientos



